La salud y la cocina son mis dos grandes pasiones, pero no siempre supe que iban de la mano. Eso me lo enseñó la vida.
Entendí el poder real de la alimentación cuando a mi mamá le diagnosticaron esclerosis múltiple. El camino no era fácil, hasta que encontró una médica con enfoque naturista que le propuso algo simple y profundo a la vez: cambiar la forma de comer. Esa decisión, junto con su tratamiento, lo transformó todo.
Sin darme cuenta, algo se despertó en mí. Empecé a leer sobre nutrición y salud en las vacaciones y en cada rato libre. Fue tanto el interés que, a un año de recibirme de licenciada en comercio exterior y con muchas dudas, me animé a dejar la carrera para estudiar nutrición.
AMIRA nació de todo eso. De saber que la comida tiene un poder enorme. De creer que el disfrute y el cuidado pueden ir de la mano. Porque para mí cocinar es un acto de amor, y poder hacerlo de una forma que también cuida me parece algo mágico.
El nombre también tiene su historia... AMIRA es el nombre de mi tía. Nació en Israel con ese nombre, pero de chica lo cambió por Amir, y así la conocemos todos. Cuando busqué cómo llamar a este proyecto, pensé en ella: en su alegría, en su fuerza, en cómo lleva adelante a su familia con un amor que me inspira todos los días. El positivismo en ella no es algo que practica: es su forma de estar en el mundo. Es una mujer resiliente, cálida, que se preocupa de verdad por los demás y elige la alegría incluso cuando el camino se pone difícil. Tomé su nombre y le devolví la A. Amira. En hebreo significa la que tiene voz propia, la que proclama. Eso es exactamente lo que ella es.
AMIRA es cocina con propósito, hecha con la misma fuerza y el mismo amor que las mujeres que la inspiraron.
Bienvenidos!
Nati :)